Julia Cagé y su fórmula para salvar a los medios

Carta de ajuste

‘Salvar los medios de comunicación’ es el último libro de Julia Cagé, publicado en Francia en 2015. Esta economista francesa defiende en su ensayo un modelo innovador para la prensa tradicional: la ‘sociedad de medios de comunicación sin ánimo de lucro’. Se trata de un híbrido entre las fundaciones y las sociedades por acciones. Esta nueva forma que deberían adoptar los medios de comunicación permitiría organizar de forma diferente el reparto y la renovación del poder y de la financiación.

Julia Cagé estuvo hace pocas semanas en Barcelona presentando su nuevo libro y la prensa ha dedicado interesantes artículos respecto sus ideas. Llego quizás a escribir este texto con la paradoja de encontrar muy interesante lo que aporta al debate de los modelos de negocio pero también con la convicción que su planteamiento tiene lagunas importantes.

Lo cierto es que Cagé presenta en este nuevo libro un interesante análisis de la crisis de los modelos de comunicación. Problemas económicos y la pérdida de legitimidad implican un derrumbe generalizado que condiciona en gran manera la independencia de los medios en el momento de afrontar la realidad y trasladar la honestidad necesaria de investigaciones bien realizadas.

“La producción de una información de calidad es un bien público”

El análisis subraya la caducidad de la publicidad como modelo de financiación viable a corto y medio plazo. Ya se advierten suficientes indicadores como para no ser demasiado optimistas en este aspecto. Hay que plantearse cosas nuevas.

Por otro lado, Cagé se muestra crítica con los mecenazgos al estilo Bezos en el Washington Post. Dichos modelos, para la autora francesa crean vínculos peligrosos en el momento de abordar modelos duraderos para los medios de comunicación.

Sociedad de medios de comunicación

Esposa del también economista Thomas Piketty, quién prologa el libro, aboga por considerar que “la producción de una información de calidad es un bien público”, y por tanto, “no puede estar en manos del mercado y hay que hacerlo sin ánimo de lucro”. Aquí una de las consideraciones del status de fundación que plantea. Y es que el objetivo de de la sociedad de medios de comunicación “es limitar la omnipotencia de los grandes accionistas”.

En este sentido y, por otro lado, su modelo de ‘sociedad de medios de comunicación’ considera que, además debe haber un accionariado formado por periodistas y lectores. “Aumentando el derecho a voto de los pequeños accionistas  y limitando el derecho de voto de los mayores”. Existirán además exenciones fiscales para todo aquel que invierta en los medios de comunicación con dicho status.

Para Cagé, los actuales accionariados de los medios de comunicación condicionan la independencia de los medios y el desarrollo de temas que pueden entrar en conflicto con los intereses de los accionistas o propietarios mayoritarios. Cagé considera que “si protegemos más la independencia de los periodistas se resolvería una parte del problema de la confianza”.

La sociedad de medios de comunicación es para la autora igualmente una “alternativa al actual sistema de ayudas a la prensa en países como Francia donde, como hemos visto, ese sistema se resiente a la vez de su complejidad y de la arbitrariedad de algunas decisiones”.

El modelo de Cagé quiere, por tanto, evitar las dependencias económicas y políticas de los medios de comunicación, pero, ¿hay lugar para dar credibilidad a sus planteamientos?

Algunas dudas

Pero como decíamos al principio, los planteamientos de Cagé tienen lagunas y zonas oscuras que pueden condicionar el debate.

Por un lado, los planteamientos que se hacen en el libro tienen una clara visión del ecosistema mediático francés y, en menor medida, el estadounidense. No obstante, las soluciones planteadas no son en gran medida universales. No lo pueden ser de la misma forma que el planteamiento que hace sobre los muros de pagos son superficiales y poco realistas. Los paywalls pueden funcionan en Wall Street Journal o en New York Times, hasta en Le Monde, pero no en la inmensa mayoría de los medios. Y, de la misma forma, plantear modelos híbridos no puede tener una visión universal. Es más bien un bienintencionado ejercicio reflexivo para que la prensa no quede oxidada. Pero hay que estar atentos a las especificidades culturales y económicas en cada país.

Por otro lado, ¿cómo plantear una transición de las principales cabeceras y medios de comunicación a la sociedad híbrida que plantea Cagé? El planteamiento de la economista francesa es válido en el origen de nuevos medios de comunicación o medios que estén en situación terminal. Pero, los propietarios de El País o El Mundo aplicarían un modelo como el que se plantea en ‘Salvar los medios de comunicación’? Hagan sus apuestas…

En una base teórica, la sociedad de medios de comunicación permite combinar el recurso al non profit (sector sin ánimo de lucro) y la mayor democratización del accionariado con la multiplicación del número de pequeños accionistas y aportaciones de capital.

Es un planteamiento como mínimo interesante y hay que tener en cuenta. Pero los cambios de modelos de negocio de los medios deberán ir acompañados por cambios legislativos en muchos países. ¿Será posible que lobbies como la AEDE no vean una amenaza para sus asociados de la misma forma que han maniobrado durante años para maniatar la influencia de nuevos actores como Google?

“No hay que esperar que un actor económico tradicional lleve a cabo la revolución del mañana”, dice Cagé. y cita a Joseph Schumpeter: “no son los propietarios de diligencias quienes construyen los ferrocarriles”.

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Miquel Pellicer

Periodista y antropólogo. Nacido el año en que murió Elvis. Educado en los medios de comunicación locales, es autor del blog MiquelPellicer.com. Actualmente, director de Estrategia y Comunicación en Grupo Lavinia. Palabras clave de su currículum: FC Barcelona, Mundo Deportivo, Ayuntamiento de Barcelona, Enderrock, Transversal Web. Galardonado en los Premios Blocs Catalunya 2010 y miembro fundador del BCN MediaLab. Autor del libro Optimismo para periodistas.

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