En memoria de Michel DuCille

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Editor’s Choice #27

El papel que desarrolla un editor de fotografía en cualquier medio, sea impreso o digital, es, a menudo, muy desagradable. Basicamente para los fotógrafos que trabajan con él al tener que rehusar una fotografía y aceptar otra. De él depende el enfoque de una noticia. Todos sabemos como puede cambiar una información si la imagen que la ilustra es una o otra. La elección de las mejores fotografias del fotoperiodista del medio implica la responsabilidad gráfica del medio en su forma global. Y para llegar a ser el Photo Editor del Washington Post, antes hay que haber ‘picado mucha piedra’.

 

Michel DuCille, sentado, está siendo cubierto con confetti por compañeros de trabajo después de ganar el Premio Pulitzer por su reportaje fotográfico sobre los adictos al crack en 1988.
Foto: Kathy Willens / AP

 

Michel DuCille  nació en Jamaica y siguió los pasos de su padre fotoperiodista empezando su carrera fotográfica en The Times, de Gainesville en Georgia. En 1981, recibió su licenciatura en periodismo de la Universidad de Indiana, y luego un master en periodismo por la Universidad de Ohio. Ganador del premio Pulitzer de fotografía en tres ocasiones, se ha destacado de él su enorme humanidad y respeto en cada persona fotografiada. El primero fue compartido en 1986 con su colega del Miami Herald Carol Guzy por sus fotografías de la erupción del volcán Nevado del Ruiz en Colombia. Un duro reportaje sobre los adictos al crack en Miami le valió el segundo Pulitzer en 1988. En el diario The Washington Post compartió el premio Pulitzer en 2008 con Dana Priest y Anne Hull en una serie de investigación sobre el tratamiento de los veteranos en el Centro Médico del Ejército Walter Reed. Fue Photo Editor del Washington Post desde 1988 hasta junio de 2005, cuando se convirtió en Senior Photographer

Imagen de una mujer que decidió prostituirse para poder seguir consumiendo crack. Reportaje valedor del Pulitzer. Miami Herald. Foto: Michel DuCille

 

«El continente africano está poco cubierto informativamente por los medios de comunicación occidentales» – Michel DuCille

 

Una enfermera que estaba infectada con el ebola por un paciente celebra entre amigos y familiares haberse recuperado en Monrovia, Liberia. Foto: Michel DuCille

 

Michel DuCille murió este mes de diciembre cubriendo la pandemia del ebola en Liberia de un ataque al corazón a los 58 años durante una caminata a una aldea en el condado de Bong  donde había estado trabajando con el reportero del Washington Post Justin Jouvenal. A lo largo de su carrera, DuCille era conocido como un generoso mentor y maestro, ayudando a cientos de jóvenes fotógrafos. Decidido a cubrir las historias que le importaban, se fue a África después de haber sido declarado en remisión del mieloma múltiple, un cáncer de las células plasmáticas.

 

Niña infectada por ebola en una habitación aparte.
Foto: Michel DuCille

 

 «Mi reciente encargo fotográfico para cubrir el brote de ebola en Liberia resultó difícil. El respeto es a menudo el último y único que hay es que el mundo que se puede ofrecer a una persona a punto de morir« – Michel DuCille

 


Foto cortesía de The Washington Michel DuCille en misión en Monrovia, Liberia

 

 ¿Cómo se puede dar dignidad a una mujer que ha muerto y está tendida en el suelo, sin vigilancia, sin tapar, y ver como la gente camina mirando desde la distancia? Yo creo que el mundo debe ver lo horrible y deshumanizante de los efectos de ebola; el trabajo debe ser hecho» – Michel DuCille

 

Entierro en Liberia. Foto: Michel DuCille

 

 «Es muy difícil no ser un ser humano cuando se cubre la crisis ebola. De hecho, uno tiene que sentir compasión y sobre todo tratar de mostrar respeto « – Michel DuCille

 

 


1 Comment

Jesús Ranchal 22 diciembre, 2014 - 16:47

Murió haciendo su trabajo, y un trabajo muy humano a mi parecer… Hermosa reseña, Carles.

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