El efecto polinizador de la desinformación

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Yochai Benkler, profesor de derecho de Harvard, ha dirigido recientemente un estudio en el que se analiza la forma en que amplifica la desinformación. El estudio, publicado por el Berkman Klein Center, examina la campaña de desinformación del presidente Donald Trump contra el voto por correo. Trump asegura falsamente que las votaciones por correo en Estados Unidos son un fraude.

El estudio del equipo de Benkler, detalla los métodos y las personas que se usan para distribuir esta falsa leyenda urbana. Y sorprendentemente entre los hallazgos del estudio podemos encontrar que algunos medios de comunicación estadounidense y destacados miembros del stablishment político son los principales responsables, mientras que las redes sociales juegan solo un papel secundario. Además, los resultados también minimizan la idea que las fábricas de trolls extranjeros (¡Rusia!) están haciendo el peor trabajo sucio en desinformación.

El estudio ha examinado 55.000 artículos en los medios, cinco millones de tweets y 75.000 publicaciones en Facebook. La conclusión, haciéndose eco de su investigación de 2015 a 2018 , es que Donald Trump y Fox News son los actores clave en esta crucial campaña de desinformación, no los trolls rusos.

Ha habido mucha alarma sobre la interferencia rusa y las fábricas de clickbait en las redes sociales, dice Benkler, pero «en 2016 y hoy, lo que vemos es que los medios de comunicación son mucho más importantes». Es decir, los medios de comunicación han trasladado las palabras de Trump sobre el voto por correo y han polinizado su mensaje hasta hacerlo más que creíble. Efecto megáfono. Los medios no aprenden. Quedamos en shock en 2015 cuando Trump dijo que los inmigrantes mexicanos eran «violadores» y «criminales» y aún no hemos despertado de esta pesadilla.

Los medios de comunicación han trasladado los bulos de Trump sobre el voto por correo y han polinizado su mensaje hasta hacerlo más que creíble

La prensa estadounidense amplifica los mensajes de Trump dramáticamente porque no pueden resistirse a prestar atención a la Casa Blanca. El ‘Trump Bump’ (crecimiento y mayor consumo de los medios durante la presidencia del republicano) influye de forma general y, la capacidad de añadir avisos de fact-checking (avisos sobre verificación de contenidos) en todas (¡todas!) las informaciones que tienen que ver con Trump es prácticamente inviable.

Lo avance a principios de 2020 en el artículo ‘La desinformación que viene en 2020‘: «Pero hablar de desinformación no es una cuestión simplemente de estados, ni de organizaciones mundiales ni de teorías conspirativas sobre los ‘amos del mundo’. Tú, yo y la vecina del quinto somos potenciales difusores de contenidos maliciosos. Con nuestra exaltación o nuestra indignación somos polinizadores de la desinformación distribuyendo contenidos a través de las redes sociales o en aplicaciones de mensajería como Whatsapp o Telegram».

Con nuestra exaltación o nuestra indignación somos polinizadores de la desinformación distribuyendo contenidos a través de las redes sociales o Whatsapp

La polinización es precisamente esto: incluso cuando estás opinando sobre algo con lo que estás en absoluto desacuerdo, de alguna forma también te estás llevando el mensaje hacia otros territorios. La estrategia no pasa sólo por colgar contenidos en grupos afines a sus ideas sino también hacerlo en otros antagónicos y así extender tu mensaje a sitios donde, ateniéndonos a la lógica, no estarían nunca.

El marketing político ha sedimentado esta estrategia en los últimos años, siendo ya no sólo una cuestión vinculada con Trump sino con estrategias alrededor del mundo, tal y como apuntábamos en el artículo ‘La política echa las redes en TikTok‘.

Hack-and-leak

Recientemente, Martin Baron, editor del Washington Post, advertía sobre el peligro del llamado ‘hack-and-leak’ (las estrategias de filtrar para engatusar a los medios y periodistas). Baron ha marcado pautas para materiales pirateados o filtrados. Baron recomienda consultar su publicación a un editor senior, no dejarse llevar por las prisas, no enlazar al material ‘pirateado’ y evitar amplificar críticas que procedan de una potencia extranjera.

Quedamos en shock en 2015 cuando Trump dijo que los inmigrantes mexicanos eran «violadores» y «criminales» y aún no hemos despertado de esta pesadilla

Por su parte, RTVE acaba de publicar un extenso reportaje sobre la vinculación entre las filtraciones y la desinformación. Aquí encontraréis numerosos ejemplos sobre cómo históricamente se han intentado manipular la opinión pública y la opinión publicada.

Luchar contra la desinformación interesada es complejo y más aún si forma parte de la estrategia política del presidente de los Estados Unidos. La presidencia Trump es una anomalía informativa sin precedentes que ha potenciado la polinización y polarización de los debates. Y esta anomalía ha tenido un efecto contagio en otras campañas y políticas comunicativas de todo el mundo. El tiempo dirá si hay marcha atrás y los medios pueden equilibrar esta situación.


2 Comments

Los streamers del odio: de Christchurch a Buffalo - MiquelPellicer.com 27 mayo, 2023 - 22:17

[…] de las personas que atiendan la comunicación directa. Algo así como lo que yo defino como «la polinización de las fake news» y del odio a través de todos nosotros, seguidores y detractadores del supremacismo y las teorías […]

Elecciones en España: claves sobre campaña y redes sociales - MiquelPellicer.com 6 julio, 2023 - 00:37

[…] otra parte, hay que tener en cuenta que el odio transformado en indignación tiene un efecto polinizador. Es decir, si compartimos mensajes de odio por nuestra indignación estamos llevando con nosotros […]

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