10 ejemplos de impostura fotográfica

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Editor’s Choice #50

Foto tomada en 1936 durante la Gran Depresión. Florence Owens Thompson, de 32 años, madre emigrante con tres hijos. Foto: Dorothea Lange. Image by © CORBIS

Conservo en mi libreta de apuntes (sí, de papel y con anotaciones a mano porque sé que no se me va a ‘colgar’ en ningún momento) una columna que escribió Quim Monzó el 24 de septiembre de 2014 titulada ‘Palmo más, palmo menos‘. En ella relata la inauguración de una escultura de bronce en una plaza de Caen, en Normandía, del escultor Seward Johnson en la que aparecen un marinero y una infermera besándose tal cual la fotografía que tomó Alfred Eisenstaedt en Nueva York en 1945, el día de la victoria de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. El artículo de Monzó versa más sobre lo que explica el diario italiano La Stampa que relata la similitud de la escultura con una fotografía de Robert Doisneau en la que aparece una pareja besándose titulada ‘Le baiser de l’hôtel de ville‘, que Doisneau hizo repetir a la pareja para hacer la foto, por lo que podría entenderse que fue un poco impostada. Lo grave, sigue Monzó, es el equívoco en el que ha caído quien ha escrito la crónica en La Stampa pues no se parecen en nada.

Todo esto viene a cuento porque el artículo finaliza con una serie de ejemplos de imposturas fotográficas como la que destacamos en el Editor’s Choice #39 cuando hablados del debate sobre la ética en el fotoperiodismo, de la fotografía de los soldados americanos levantando una bandera en el monte Suribachi en la isla de Iwo Jima.

La manipulación en la fotografía se remonta a su propia invención. Utilizado para fines políticos o propaganda, los gobernantes siempre han querido amoldar la realidad a su visión para sus propios intereses. Para parecer más altos o para eliminar a alguien de la foto, para declarar una guerra o para influir en la opinión pública. En un magnífico artículo de Miquel Pellicer en este mismo blog se destacaba que «la audiencia está hiperconectada y no bebe de una única fuente. La capacidad de movilización es más grande y los mensajes ya no son unidireccionales».

Mientras en los laboratorios fotográficos de medio mundo se manipulaban las fotos de los dirigentes, esta semana hemos podido ver la foto de la tasca donde Rajoy invitó a comer a Sarkozy, en la que no hay manipulación alguna aunque parece que la haya como bien dice Moeh Atitar, fotógrafo: «Foto torcida, flash excesivo, mesa vacía, Sarkozy pequeño, arrinconado, mira raro y Rajoy enorme por la profundidad».

Es por eso que dedicamos este artículo a repasar las imágenes que los mandatarios han pedido modificar fotografías para mostrar al pueblo sus logros o para ocultar sus carencias. Además también destacaremos como anexo la magnífica recreación que hizo el fotógrafo Joan Fontcuberta como si fuese un cosmonauta ruso desaparecido en una misión, con él mismo insertándose en imágenes históricas como el comandante ruso Ivan Istotxnikov.

Muchos mantienen que el viaje a la luna del Apolo XI nunca se realizó. La carrera espacial de Estados Unidos estaba en entredicho por el avance ruso en poner un hombre en el espacio. La NASA nunca ha escondido que hizo multitud de pruebas en escenarios para probar trajes e instrumentos que serían utilizados en el aluzinaje. Las sombras, la bandera ondeando o el reflejo en el casco dicen que no son creíbles.

 

La bandera comunista sobre el Reichstag tomada al finalizar la Segunda Guerra Mundial añadiendo humo apocalíptico para potenciar su dramatismo y eliminando habilidosamente el reloj adicional que llevaba el soldado que sujeta al que sostiene la bandera, para no dar esa imagen del “pillaje” por parte de las tropas rusas. Foto: Yevgueni Jaldei

 

Por encargo de la Farm Security Administration (FSA), varios fotógrafos viajaron por Estados Unidos retratando a hombres, mujeres y niños. Parece que el objetivo por parte del gobierno Roosevelt era conseguir fondos extras mostrando imágenes de auténtica desesperación. Foto. Arthur Rothstein

 

De todos es conocido el retoque que se aprecia en los ojos de Franco.

 

En un diario soviético se publicó la foto de arriba sin las botellas.

 

Imagen de Joe Rosenthal de los soldados levantando la bandera en el monte Suribachi de Iwo Jima. Rosenthal llegó tarde a la cima y pidió a varios soldados que repitiesen la acción.

 

‘Il Duce’ Benito Musolini debía aparecer solo.

 

En esta imagen de Fidel Castro no debía aparecer Carlos Franqui, escritor, poeta y periodista que dirigió el periódico ‘Revolución’ pero se opuso a la invasión de Checoslovaquia por parte de Rusia. Esto le distanció del régimen y se exilió en 1968

 

La muerte del miliciano siempre ha sido una imagen muy controvertida ya que se ha puesto en duda de la manera de caer del soldado. En el Editor’s Choice #8 ya explicamos las razones.

 

Y para terminar, el maestro de la modificación, supresión y alteración de imágenes a su propia conveniencia: Stalin. Eliminó de las fotos a ciudadanos que también eliminó de la vida.

 

Tomando como tema de fondo la carrera especial entre Estados Unidos y Rusia, Joan Fontcuberta recrea la historia de un cosmonauta perdido en el espacio que el régimen ruso decide suprimir de todos los archivos para tapar el fracaso. La misión fallida de las naves Soyuz 2 y Souyz 3 es el punto de partida de la excelente recreación. Él mismo es el modelo del piloto Ivan Istotxnikov.

Sputnik. Foto: Joan Fontcuberta

 

Sputnik. Fotomontaje de Joan Fontcuberta