Quico Sallés, de cerdos a políticos

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Quico Sallés trabajó en una matadero de cerdos hace diez años. También fue paleta, camarero y es abogado de carrera. Se define como un «hombre de muchos oficios». En otra vida, ya veremos, pero ahora es periodista. Llegó tarde a la profesión pero se mantiene con intensidad. Es uno de los periodistas políticos con más madera de Catalunya. Su padre era de oficio calderero y de él aprendió que «si un cliente te llama, debes ir». Sallés hijo aplica la misma dinámica. Se recorre media Catalunya para conocer a políticos, agrupaciones y todo aquél que le pueda ofrecer una buena historia política.

Sallés ha sido el protagonista del Beers & Politics que se ha organizado en Barcelona. ¿Cómo trabaja un periodista político para obtener la información? Artesanía pura, me parece en el caso de este periodista catalán. «Todo el periodismo acaba siendo periodismo local», dice, seguro que lo relevante es el contacto y  el trato con las fuentes de información; el trabajo próximo a partir de la observación de los hechos; y el estudio de los precedentes históricos. Eso sí, «de un político no puedes ser amigo». Advertidos quedan estos.

Se queda con una frase, citando literalmente a otro periodista catalán, Salvador Cot: «Hacer periodismo es sacar la barquita. Eso sí, no es tan importante el tamaño del pez sino como lo vendes». Y sacar la barquita para Sallés significa «ir a los sitios y poner sujeto, verbo y predicado a los acontecimientos. De eso se trata el periodismo».

Este periodista que actualmente trabaja en La Vanguardia, después de pasar por Nació Digital y ElNaciona.cat, cree que el periodismo político actual se divide entre «información analítica; explicar hechos puros y duros; y el show político como entretenimiento». Y en el periodismo actual hay que alimentar permanentemente una bestia que es como la planta de la Tienda de los Horrores.

[+] Crónicas de Sallés en La Vanguardia

Sallés es próximo, locuaz y gasta los neumáticos de su moto para conseguir exclusivas. El público del Beers & Politics se parte de risa cuando explica sus seguimientos a políticos por las calles de Barcelona. Es un tipo que trabaja el talento a través de mucho trabajo de campo. Sus crónicas políticas están vivas y llenas de ironía y están por encima de la media porque dice escribir para su público. «Tengo la sensación que se escribe para los políticos y los politólogos, que hay más que lampistas», dice Sallés. Algunas risas nerviosas de los oyentes que llenan el Schultz Bar. Casi todos, politólogos y algunos periodistas.

«Tengo la sensación que se escribe para los políticos y los politólogos, que hay más que lampistas»

«Debemos ser honestos y profesionales con los lectores, pero no vender la idea que podemos ser objetivos. Sólo el hecho de elegir entre un tema u otro ya nos pone en el escenario de la subjetividad», añade Quico Sallés. Para acabar, mensaje para los periodistas: «Somos lo que publicamos entre anuncio y anuncio». Sube y baja sus gafas. Me recuerda a un aviador. Sobrevuela la política y nos da una perspectiva particular.