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Christian Bale en el papel protagonista de American Psycho

Bret Easton Ellis publicó ‘American Psycho‘ en 1991 una novela que causó furor en la sociedad americana. Escrita en primera persona describe las andanzas de un yuppie asesino de Manhattan a finales de los ochenta. Debo reconocer que más que su crudeza me impactó la forma de escribir de Ellis, describiendo continuamente las marcas de los gadgets que usaba el protagonista, Patrick Bateman, en su desenfrenada vida.

Los medios de comunicación -sobre todo los televisivos- cada vez se parecen más a American Psycho. En medios de la crisis económica los espacios publicitarios se han convertido en la primera línea de playa en Benidorm, caóticos y molestos.

Estos días nos enterábamos que Associated Press se plantea en 2014 distribuir artículos patrocinados a través de su aplicación móvil. La última moda de esta agencia de información creada en el siglo XIX y que quiere, según Marketing Directo, “rentabilizar su app” que ya cuenta con “más de 12,5 millones de descargas y 2,8 millones de usuarios únicos mensuales”. Desde el punto de vista marketiniano es una gran noticia. Desde el punto de vista periodístico, no.

Lo cierto es que la publicidad cada vez es más intrusiva. Los informativos parecen teletiendas para vender maquinillas de afeitar, seguros de vida y servicios bancarios. El presentador que te da las noticias ahora también es el que te vende la moto. Literal. Hubo un tiempo en el que era impensable que un periodista vendiera yogures. Ahora es impensable que no haya alguno sin vender los productos de moda.

Publicidad en los informativos deportivos de Cuatro

Publicidad en los informativos deportivos de Cuatro

En España existe desde 2011 La Ley General de la Comunicación Audiovisual, en la que aparecen las directrices del uso publicitario en espacios informativos. Borja Terán advertía que esta Ley general prohíbe el patrocinio en todo telediario, programa informativo y boletín de noticias, “pero sólo patrocinio y notelepromociones, que seguirán realizándose”. ¿Cómo regula la publicidad la Ley General de la Comunicación Audiovisual? Hecha la ley, hecha la trampa. La cantidad gana a la calidad.

Marketing de contenidos

El spam publicitario en la televisión, no obstante, tiene fecha de caducidad. En la red este tipo de publicidad no tiene futuro

Gerard Olivé, director ejecutivo de BeRepublic, aseguraba en Cámara Abierta que para que la publicidad sea eficaz “no debe ser intrusiva, que nos respete y que sea interesante”. Lo fundamental es que “la clave está en los contenidos no tanto en los formatos publicitarios”. “Si no atrapas a la gente con un contenido interesante, te gasta dinero en ser invisible”, asegura Eduardo García, director creativo ejecutivo de Elogia. García cree que “hay que dejar de interrumpir la vida de las personas”.

¿Por qué desde el ámbito publicitario han sabido adaptarse a los medios con el marketing de contenidos y los propios medios de comunicación -incluyendo a sus periodistas- no han sabido adaptarse a los nuevos ecosistemas para vender sus contenidos?

La respuesta de los colegios profesionales de los periodistas es débil y difusa ante la intrusión publicitaria ‘a toda costa’. Como profesionales, determinados mensajes revientan nuestra credibilidad; como usuarios determinadas prácticas son puro bombardeo masivo.

El periodista debe ser un prescriptor de información, no hace falta que manche su reputación intentando aparentar ser un prescriptor publicitario. En el ámbito 2.0 el consumidor recibe inputs y expande outputs y cada vez más son necesarios no sólo formatos publicitarios para públicos activos sino también profesionales de la comunicación veraces y conectados con estos públicos.

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1 Comentario

  1. Francesc Grau 5 noviembre, 2013

    Muy interesante la reflexión, Miquel.. no es nuevo que el periodismo siempre haya tenido ciertas dificultades en encontrar una fórmula con la que combinarse con un modelo publicitario que le ayude a sustentarse.
    Con la aparición de los medios sociales esto no ha hecho más que agravarse, ya que “todo el mundo es un medio” (y patrocinable) y los tradicionales no se dejan.. o al menos eso es lo que hasta hace poco desprendían.
    Como bien dices, parecen haber salido del armario publicitario y están empezando a desmelenarse, a branderizarse, algunos pensarán que a venderse.. pero aunque en un pensamiento romántico podemos pensar qué bonito sería un informativo, un periódico, una revista “limpia” de publicidad, sabemos que de momento no va a poder ser.
    Pero sí tengo una cosa que decir al respecto: los medios de comunicación puede que sean ahora más permeables a la inclusión de mensajes publicitarios en sus espacios, pero no tiene porqué verse afectado el periodismo de la información. Mientras ésto último no pase, en mi humilde modo de verlo, bienvenido sea el soporte publicitario que garantice un periodismo de calidad! :-]

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