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Claves para superar el ‘paradigma Lost’

Serie Lost

En la actualidad la mayoría de las redacciones de los medios de comunicación viven un pulso entre identidades contrapuestas que, en algunos casos, me recuerdan a los grupos que existen en la serie de ficción Lost (Perdidos, en Cuatro). Supongamos que un medio es una isla remota del Pacífico donde han ido a parar a los pasajeros de un vuelo transoceánico después de un accidente. Estos nativos digitales tendrán que convivir con Los Otros , unos antiguos pobladores que han vivido en la isla por los siglos de los siglos. El ‘paradigma Lost’ en los medios de comunicación: dos comunidades de origen muy diferente conviviendo en un mismo ecosistema, compitiendo por la subsistencia y alienándose continuamente. Hagamos un ejercicio de reflexión: como llamamos a los compañeros de trabajo que no están en el departamento digital: los de papel, el resto, los otros, …

Ramón Salaverría , experto en convergencia tecnológica, dice en su reciente libro‘Periodismo Integrado’ que los periodistas, en general, no discuten la convergencia (el proceso, el fondo, …) sino la integración (el resultado, la forma). De entrada, no acabo de estar de acuerdo con esta apreciación. Existen demasiados prejuicios en cuanto a forma y fondo para considerar una por encima de la otra. Se discuten las formas de cómo se está avanzando digitalmente en muchos medios de comunicación pero también se cuestiona el fondo, considerando que Internet nunca podrá vencer los medios tradicionales.

De entrada nos encontramos con un paradigma pero inmediatamente la estática se convierte en movimiento para caracterizar una de las partes que antropológicamente me interesa. Los Otros se movilizan en un tipo de acción, mentalidad, ideología que calificaría de ‘neoludismo’ , una nueva forma de odio a las máquinas ya la tecnología y que ve directamente de la Revolución Industrial . Si en siglos pasados el odio a las máquinas se tradujo en una forma de lucha obrera contra el capitalismo y la industrialización, este segundo movimiento es un proceso contra la revolución tecnológica de nuestros días.

Ned Ludd

Es en este punto donde los que trabajamos en el mundo de la comunicación digital debemos ser profetas en tierras ajenas. Hay que superar el paradigma Lost y romper la Guerra Fría diaria. No es un trabajo fácil porque antes que nada hay que saber reconocer los síntomas.

Los temores del periodismo actual son variados y de procedencia diversa :

  • El temor a quedar obsoletos
  • El temor a la reducción de lectores
  • El temor de perder contenidos e interés respecto a la edición digital
  • El temor a que cualquier convergencia sea una excusa para recortar derechos laborales o directamente plantillas.

El desconocimiento se convierte en desconfianza. Esta se traduce en temor y este en desprecio, que en definitiva se convierte en odio

La relativa experiencia que tengo en medios digitales y en procesos de convergencia tecnológica, sin embargo, me permite considerar que las propuestas que tienen que pasar por la diagnosis previa deben tener una respuesta muy práctica, dejando de lado la filosofía por estructura una serie de medidas concretas que a continuación enumero:

1. Promover ‘stages’ en los departamentos digitales. El periodismo tradicional debe conocer las rutinas de producción de las secciones digitales. Recordemos que el puro desconocimiento es lo que promueve en muchos casos la falta de empatía y sinergia.

2. Las redacciones de siglo XXI deben ser los espejos de los nuevos tiempos. Los aparatos de televisión deben dejar paso a los monitores donde se proyecte la propia edición web. Es necesario conocer que estamos publicando en el mundo y aquellas noticias que son más populares o están siendo más comentadas por la gente.

3. Epicentros neuronales. Muchos de los ejemplos propuestos por Ramón Salaverría incluyen unos cambios en las redacciones para incluir unas mesas centrales de coordinación para decidir no sólo los contenidos de los medios de comunicación sino los formatos con los que serán presentados. Estos ‘epicentros neuronales’, como yo los llamo deberían hacer replantear el aspecto físico de las redacciones pero también las dinámicas de trabajo.

4. Akelarres más flexibles. Las reuniones de redacción (en argot periodístico, akelarres) que en el caso de los diarios se ejecutan a las 11-12 horas del mediodía ya media tarde deberían tener un papel secundario para dejar paso a la mayor determinación de las mesas centrales de coordinación. La dinámica 24/7 de la nueva comunicación debe ganar peso por sobre las ‘dead lines’ u horas de cierre.

5. Los periodistas deben ir ‘armados’. El periodismo debe tener las herramientas adecuadas: grabadoras digitales, cámaras de fotos, teléfonos móviles multimedia, etc. son elementos imprescindibles. Es evidente que el papel y bolígrafo no puede dejar de existir pero a su lado deben convivir los elementos electrónicos adecuados.

6. Mezclar veteranía y nuevos aires. Las secciones digitales no pueden ser sólo un vivero de recién llegados. La brecha digital existe claramente y la única forma de romper las rendijas mentales es aportar lo mejor de cada generación.

7. Convenios adaptados. Laboralmente no podemos convertir los departamento digitales en ‘galeras infrasalarials’ con condiciones por debajo de las medias globales. Esta es una tendencia muy curiosa analizada en los últimos tiempos y que proviene directamente del punto 6 que hablábamos anteriormente al considerar que las secciones digitales son secciones de segundo nivel o de formación. Este debería ser un punto a tratar no sólo para las empresas sino también por los comités de trabajadores, en muchos casos, proclives a considerar el periodismo digital el causante de los problemas de la profesión.

8. Promocionar y extender los usos de los blogs y / o microblogging .

9. Formación y reciclaje en cuanto a ofimática periodística ‘. Potenciar, en definitiva, las herramientas digitales que dan o potencian el trabajo del periodista.

10. Promover las sinergias en los grupos comunicativos. La competencia entre los diversos medios de un propio grupo de comunicación resta potencia a la reconversión tecnológica y, en definitiva, en la posición líder que se debe buscar. Hay que superar los reinos de taifas para incidir en las coordinaciones conjuntas no sólo a nivel empresarial sino también a nivel periodístico.

11. Potenciar el seguimiento 24 horas. No es sólo una cuestión local de ampliar horarios sino aprovechar los recursos globales (si se tienen, por supuesto). El caso del Financial Times, que sigue un ritmo continuo traspasando la actualidad desde Londres a Hong Kong, pasando por Nueva York es un ejemplo a seguir. Las corresponsalías de los medios de comunicación deberían integrarse así en el ritmo convergente de la redacción madre.

12. La convergencia no debe ser periodística únicamente. Hay un trabajo conjunto en todos los departamentos de la empresa. La transversalidad debe ser el secreto de esta evolución. Marketing, publicidad, diseño, etc. deben participar de los nuevos tiempos.Hay que evitar que una empresa se convierta en una caja de cambios: muchos elementos a diferentes velocidades.

13. Potenciar el uso de redes sociales. No es una cuestión de modas, sino de necesidades. Dice Salaverría, en este sentido, que «las mejores empresas periodísticas del futuro serán aquellas que conozcan cómo es su audiencia en cualquier plataforma».

Evite ser supersticiosos con estos trece puntos. Más allá de las cábalas, está el reto de afrontar el paradigma Lost que no es sólo una brecha tecnológica en la profesión periodística sino la aceptación de diversas realidades que conviven y que cuesta mucho acercarse. Queden aquí algunas ideas para combatir el paradigma.

Artículo publicado originalmente en Assajos sobre la Realitat


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Miquel Pellicer

Periodista y antropólogo. Nacido el año en que murió Elvis. Educado en los medios de comunicación locales, es autor del blog MiquelPellicer.com. Actualmente, director de Estrategia Digital en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Anteriormente, director de Innovación de Interprofit; director de Estrategia y Comunicación en Grupo Lavinia. Otras palabras clave de su currículum: FC Barcelona, Mundo Deportivo, Ayuntamiento de Barcelona, Enderrock, Transversal Web. Galardonado en los Premios Blocs Catalunya 2010 y miembro fundador del BCN MediaLab. Autor de los libros 'Optimismo para periodistas' y 'La Comunicación en la era Trump'.

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