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Desinformación

Los paramedios superan a los periódicos locales diarios en Estados Unidos

Pantalla de ordenador que muestra una imagen hipnótica en blanco y negro. La imagen en la pantalla presenta un patrón de espiral giratoria que crea un efecto hipnotizante.

Escribía hace unos meses la periodista Carmela Ríos en El País que “las redes sociales constituyen una palanca estratégica para el ‘paraperiodismo’ especialmente lesiva cuando millones de usuarios no pueden o no quieren buscar algo mejor. En la era del consumo rápido existen falsos medios que han encontrado acomodo en redes como TikTok, Instagram o Twitter (X). Ofrecen una selección de noticias, una por publicación, cuyo contenido suele ser telegráfico: un pequeño texto, una foto o un vídeo y, raramente, un enlace con más datos de la noticia”. Es el horizonte de lo que Ríos denominada como ‘paraperiodismo‘ mientras que en Estados Unidos se denominan ‘pink slime‘.

Estos medios influencian a la opinión pública al disfrazar propaganda política como noticias legítimas, lo que puede ser especialmente efectivo en regiones donde los verdaderos medios locales han desaparecido o son escasos. La proliferación de ‘pink slime media’ contribuye a la desinformación y socaba la confianza en los medios de comunicación tradicionales

Estos días, Sara Fischer en Axios explicaba un dato sorprendente: «el número de medios respaldados por ‘dinero oscuro’, diseñados para parecer imparciales, ha superado oficialmente al número de verdaderos periódicos locales diarios en Estados Unidos», según un nuevo análisis de NewsGuard. Muchos de estos sitios están dirigidos a estados clave, lo que indica claramente que están diseñados para influir en la política.

¿Dinero oscuro?

El término ‘dinero oscuro’ o ‘dark money’ se refiere a fondos utilizados para influir en procesos políticos, donde los donantes y la fuente del dinero no son revelados públicamente. Este tipo de financiación es comúnmente asociado con organizaciones sin fines de lucro que no están obligadas a revelar sus fuentes de ingresos, permitiendo así a individuos y entidades hacer contribuciones significativas sin transparencia.

Según un informe de NewsGuard, una compañía de seguimiento de la desinformación, existen al menos 1.265 sitios web identificados como financiados por dinero oscuro o que se hacen pasar intencionalmente por medios locales con fines políticos. En comparación, el año pasado había solo 1.213 periódicos locales diarios en Estados Unidos, y ese número podría haber disminuido significativamente desde entonces.

Según un informe de NewsGuard existen al menos 1,265 sitios web identificados como financiados por dinero oscuro o que se hacen pasar intencionalmente por medios locales con fines políticos

Casi la mitad (45%) de los sitios observados en el estudio estaban dirigidos a comunidades o regiones en estados clave, según el análisis de Fischer. Los estados más frecuentemente atacados son Illinois, Pensilvania, Wisconsin, Carolina del Norte, Ohio, Florida, Michigan y Georgia. Aquí la identificación visual de estos medios teniendo en cuenta los estados de USA.

Nomenclatura

Como decíamos, en Estados Unidos estos tipos de sitios web a menudo se denominan ‘pink slime’, un término que se originó en la industria de la carne molida y que se ha utilizado durante más de una década para describir sitios web con motivaciones políticas que se hacen pasar por medios locales independientes.

En este sentido, ¿qué características tienen estos ‘pink slime’:

  1. Apariencia de imparcialidad: Estos sitios se diseñan para parecer medios de noticias legítimos y locales, con nombres y formatos que imitan a los auténticos periódicos locales.
  2. Agenda oculta: Aunque se presentan como imparciales, publican contenido que favorece a ciertos partidos políticos o intereses específicos, sin revelar sus verdaderos patrocinadores o sus intenciones políticas.
  3. Falta de transparencia: No suelen revelar quiénes son sus propietarios o financiadores, y a menudo carecen de información sobre el personal editorial.
  4. Contenido reciclado: Muchas de sus historias no son originales, sino que son republicaciones de comunicados de prensa u otros contenidos previamente publicados, a menudo sin una rigurosa verificación de hechos.

Al detalle

Hay ocho organizaciones principales identificadas como apoyo a la mayoría de los sitios, cuatro de las cuales tienen una inclinación conservadora y cuatro progresista.

  • La gran mayoría de los sitios observados son respaldados por Metric Media, una red conservadora rastreada hasta el empresario de medios Brian Timpone, quien tiene vínculos con donantes conservadores.
  • La mayoría de los sitios de Metric Media no incluyen mucha información sobre los financiadores o la gestión de los sitios. Las historias generalmente carecen de firmas y muchas están desactualizadas o marcadas como «envíos de comunicados de prensa».
  • Algunos de los sitios más estratégicos son gestionados por grupos que son más explícitos sobre su financiación y objetivos, como Courier Newsroom y States Newsroom.

Hablando sobre objetivos

El objetivo principal de los ‘pink slime media’ es influir en la opinión pública y en los resultados políticos bajo la apariencia de ser fuentes de noticias imparciales y legítimas. Aquí se detallan algunos de sus objetivos específicos:

  1. Influir en elecciones: Estos medios buscan afectar el resultado de elecciones locales, estatales y nacionales al presentar contenido que favorece a ciertos candidatos o partidos políticos, y al atacar a sus oponentes.
  2. Manipular la opinión pública: Al presentarse como fuentes de noticias confiables, pueden moldear la percepción pública sobre temas y políticas específicas, inclinando la balanza a favor de los intereses de sus financiadores.
  3. Desinformar y confundir: Difundir información sesgada o falsa para confundir a los votantes y disminuir la confianza en los medios de comunicación tradicionales y en la veracidad de las noticias.
  4. Suplantar medios locales legítimos: Aprovecharse del declive de los medios de comunicación locales auténticos para llenar ese vacío con contenido partidista, aprovechando la confianza que los ciudadanos suelen depositar en las noticias locales.
  5. Promover agendas políticas: Avanzar agendas políticas específicas sin revelar la verdadera fuente de financiamiento o las intenciones detrás de esas agendas, haciendo difícil para los lectores identificar el sesgo.
  6. Crear eco en redes sociales: Generar contenido que puede ser fácilmente compartido en redes sociales, amplificando su alcance y su impacto en un público más amplio.

La financiación y la economía del odio

Pero estos objetivos por definición más políticos también conviven con una deriva de lo que denomino la «economía del odio». Es decir, en el contexto polarizado, la ganancia económica también forma parte de la ecuación. Martin Baron, el exdirector de The Washington Post y The Boston Globe, considera que la polarización es «una manera de llegar al público, de enganchar a más lectores, es provocar la furia, la ira y crear tensiones entre la audiencia». En definitiva, para Baron «la polarización es un modelo de negocio«, según explicaba en una reciente entrevista.

En la línea que comenta Baron, por tanto, este tipo de medios también buscan beneficiarse económicamente a través de diversas estrategias de monetización, aprovechando tanto la publicidad como la manipulación del contenido para atraer y retener a su audiencia.

¿De qué forma los ‘pink slime media’ también se benefician económicamente?

  1. Generar ingresos publicitarios: Al atraer tráfico web mediante titulares llamativos y contenido polémico o sensacionalista, pueden generar ingresos significativos a través de la publicidad en línea. Más visitas significan más ingresos por anuncios.
  2. Monetización del contenido: Algunos de estos sitios pueden utilizar modelos de suscripción o muros de pago para acceder a su contenido, generando ingresos directos de los lectores.
  3. Marketing y promoción: Estos medios pueden ser utilizados como herramientas de marketing para promover productos, servicios o marcas afiliadas a sus financiadores. El contenido puede incluir publicidad nativa o artículos patrocinados que beneficien a los intereses comerciales de sus patrocinadores.
  4. Obtención de donaciones: Algunos sitios pueden operar como organizaciones sin fines de lucro, solicitando donaciones de individuos y entidades que apoyen sus agendas políticas y económicas, aprovechando incentivos fiscales.
  5. Venta de datos: La recopilación y venta de datos de usuarios, como información demográfica y de comportamiento en línea, también puede ser una fuente de ingresos. Esta información puede ser valiosa para campañas de marketing político y comercial.
  6. Reducción de costos: Estos sitios a menudo tienen bajos costos operativos, ya que reutilizan contenido y no invierten en periodismo de investigación profundo o en mantener una red de reporteros extensa. Esto maximiza las ganancias al mantener los gastos mínimos.

El rápido declive de los periódicos locales ha dejado un vacío que los actores partidistas de ambos lados del espectro político están ansiosos por explotar. El auge de la inteligencia artificial y las nuevas herramientas de generación de contenido han facilitado, acelerado y abaratado la creación y comercialización de estos medios en línea. En la era de internet, donde muchas noticias e información se distribuyen a través de redes sociales y motores de búsqueda, la calidad de un sitio específico no impide que sea descubierto.

Ya no es, por tanto, cuestión sobre el declive del periodismo y como los actores políticos y económicos van cubriendo este vacío existencial en el panorama democrático, sino como construimos una cada vez más deteriorada economía de la atención a través de contenidos de bajo fondo con dinero oscuro. Aún pienso que estamos a tiempo de revertir este contexto con medidas de control, análisis de motivación psicológica y desarrollo de políticas de educación mediática para potenciar un ecosistema digital y mediático propio de una democracia del bienestar emocional y los valores.


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Miquel Pellicer

Periodista y antropólogo. Nacido el año en que murió Elvis. Educado en los medios de comunicación locales, es autor del blog MiquelPellicer.com. Actualmente, director de Estrategia Digital en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Anteriormente, director de Innovación de Interprofit; director de Estrategia y Comunicación en Grupo Lavinia. Otras palabras clave de su currículum: FC Barcelona, Mundo Deportivo, Ayuntamiento de Barcelona, Enderrock, Transversal Web. Galardonado en los Premios Blocs Catalunya 2010 y miembro fundador del BCN MediaLab. Autor de los libros 'Optimismo para periodistas' y 'La Comunicación en la era Trump'.

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